Cómo funciona la arquitectura de agentes: el ciclo de percepción-planificación-acción
El flujo operativo de un sistema agéntico sigue un ciclo iterativo de detección, planificación y acción.
Sentido
El proceso comienza cuando el agente recopila datos de su entorno. Por ejemplo, un agente del servicio de atención al cliente recibe una solicitud de asistencia que contiene texto no estructurado.
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Plan
El agente utiliza su capa de razonamiento para analizar el ticket y formular una estrategia de resolución. Para problemas bien definidos, esto puede implicar la creación de un plan de ejecución completo con una secuencia de subtareas, como la identificación del problema del producto y la posterior búsqueda en la base de conocimientos.
Como alternativa, para permitir una mayor autonomía y flexibilidad, el agente puede centrarse únicamente en determinar la siguiente mejor acción. Tras ejecutar ese paso, percibe el resultado y reevalúa su plan, adaptando su enfoque en función de la nueva información que recibe.
Actuar
A continuación, el agente ejecuta el plan utilizando sus herramientas. Este proceso suele regirse por marcos modernos, como el Protocolo Modelo de Contexto (MCP), que permite al agente seleccionar la herramienta adecuada y estructurar correctamente su comando. Por ejemplo, podría llamar a una API de base de datos para buscar en la base de conocimientos y, a continuación, utilizar su capacidad de generación de texto para redactar una respuesta.
Reflexionar e iterar
El ciclo no termina con la acción. El agente puede reflexionar sobre el resultado. Si la búsqueda en la base de conocimiento no arroja resultados, puede adaptar su plan, quizá reformulando la consulta o decidiendo escalar a un agente humano. Este bucle iterativo es lo que hace que la arquitectura sea verdaderamente agéntica.
Arquitectura agéntica o no agéntica: de respuestas estáticas a acciones dinámicas
La distinción entre sistemas agénticos y no agénticos radica en su diseño y en sus capacidades fundamentales. Una arquitectura no agéntica permite un proceso lineal de "única oportunidad" donde se da una entrada a un LLM y se genera una salida estática. Es adecuada para tareas conocidas y bien definidas, pero no puede llevar a cabo acciones de varios pasos sin que se le vuelva a dar prompts a cada paso.
La principal limitación es su falta de autonomía. Aunque los bucles de retroalimentación pueden diseñarse para crear flujos de trabajo más complejos, el resultado es un proceso sofisticado, no una entidad autónoma. El sistema carece de la capacidad de adaptación o flexibilidad, y su rendimiento siempre estará limitado por cómo se modeló originalmente ese proceso.
Por el contrario, una arquitectura agéntica admite un proceso autónomo. El agente puede tomar varias decisiones, utilizar varias herramientas y autocorregirse en una sola solicitud para lograr un objetivo complejo, lo que lo hace esencial para tareas dinámicas como la automatización del flujo de trabajo o la resolución interactiva de problemas.
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